SOSIEGO DEL QUE HUYE DE SUS OJOS
Este lugar huele a humedad
A aires atrapados de cartones viejos
Los vidrios grasosos podría dibujarlos con el
dedo
Demasiado parecido este lugar a tantos otros
Si caminas el piso es pegajoso
Algunas grietas en el techo
Minúsculos haces de luz pitan el aire de llovizna
seca
Y afuera pasa nadie
Este local es un fantasma
Uno más de esta ciudad herida saqueada por los
perros del capital
A lo mejor es un holograma sobre un lote baldío
El sueño rosa de un indigente que agoniza
Alucinado por un olor de pan falsa esperanza
Saco de azúcar abandonado a las hormigas
Lo único vivo que queda en estos rumboso
Donde se multiplican los candados las
cadenas
Las veletas quebradas los cables por el suelo
La carcoma que vence a la carcoma
La plaza de deportes está seca
Aún quedan una botellas quebradas junto al marco
Igual que en las gradas de la iglesia
Yo estaba seguro que era un sueño
Pero pronto me corté con los alambres
Y he sentido la sangre y la molestia
Vi dos cosas más que suelo considerar fue
pesadilla
Un congelador enorme en medio parque
Funcionaba a la perfección sin cable alguno
Estaba lleno de pollos desplumados
Junto a unos huesos con sotana
Que aferraban una bolsa putrefacta
La máquina filtraba agua con frecuencia
Toda la cercanía era charcosa
Mas no había señales de las moscas
De nuevo cuestioné si era mal sueño
Y decidí caminar hacia los centros.
Todavía había algunos carros en la acera
Las promociones de domingo en las aceras
Pero era el silencio majestuoso
Aunque miré un mono colgar de las cortinas
De la casa de gobierno.
El reloj de la esquina dio las cuatro
Y entonces aparecieron las termitas
Conté diecisiete minutos en el acto
Formaron en el bulevar un monumento del caudillo
En plenas labores de oratoria
Mas todo siguió siendo acartonado.
A las seis la luna era enorme como un sol blanco
Lugar para noches imposibles
El termitero empezó a temblar me daba miedo
Sacudió hasta quebrarse su estructura
Se desbandaron los insectos daban vueltas
Era una nube feroz sin forma alguna
Hasta que sonó la campaña de las ocho.
Entonces era un cuenco enorme una cuchara
Un tazón de caldo la proeza
La nueva labor de las termitas.
Yo quise aplaudir pero llovía
EL cuenco derramaba leche tibia
Cuando noté que la mano me sangraba
Y se iba llenando de hematomas.
Entonces me fui salí apurado
Tomé el coche miré el camino de los cerros
Horas después me han ayudado a curarme en esta
casa
Donde la soledad conversa
Donde la soledad responde
Y las puertas necesitan aceitarse.
Después de todo afuera está la lluvia
Yo aquí revuelco una caja de herramientas
Y un botiquín mugriento
Con gasas alcohol arcilla y bichos secos.
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