viernes, 6 de noviembre de 2020

APUNTE MENOR SOBRE LAS FORMAS


Si la poesía se trata de armar un esqueleto y vestirlo de formas elegantes
Entonces el oficio es lo mismo que hace un decorador de interiores
Con un apartamento viejo que tiene podridas las ventanas
Y cualquiera puede proveerse de almacenes para montar por lo menos algo promedio
Es decir consigue unos adornos navideños
Unas toallas bonitas algunas putadas minimalistas
Hace unos agujeros en el techo para que la luz llegue libremente
Pinta de blanco todo lo que puede lee revistas para elegir los muebles
Bajo la concepción de un desconocido prestigiado
Y se envanece por el aplauso de los otros
Se me ocurre que ello sugiere que un editor de revistas de diseño
Equivale a un editor literario o a un crítico que tiene todas las taras académicas
Para el mal disfrute del concepto de belleza 
Recorta remacha corta y pega y zurce por acá y allá los cortineros
Y cambia los paisajes de la noche por una vuelta de tuerca que pueda vender mil ejemplares
También que tienen mucha culpa que el arte sea un monigote amarrado
Sofocado por escuelas de los obispos premiados y benditos
Gente que escribe como otra gente escribe
Porque así la enseñaron en talleres y han debido olvidar su propio gusto
E incluso su forma de decir ahora es elíptica
Y tal vez hacen cosas más bonitas.
Me pregunto si los ismos nacieron libremente
O algunos boludos se sometieron a las reglas para verse flotar sobre la moda
Digo no es que esté mal (cada uno sabe lo que quiere)
Y pueden ser aplaudidos de forma merecida
Lo que pasa es que soy venenoso como un hongo colorado
Yo tengo reparos sobre ello
Me pregunto dónde queda mi palabra si debo decir al gusto de los otros
No necesito el grial de los puristas
Escribir a la zozobra 
Como mecido en un mar en barca chica 
El que no obedezca estilos mañana someta el lenguaje al diccionario 
Si y sólo si le da la gana
Una búsqueda justifica las rupturas
Aunque algunas rupturas son metódicas
Hediondas a pañuelo de gurú e ideas cortas
Yo prefiero mil veces a Arlt que a Pérez Reverté que me parece burgués e idiota:
La inteligencia de un mazapán en el jarro del café ya frío
Sin embargo soy capaz de gustar el Siglo de Oro porque nunca olvidaba el contenido.
Conozco autores que nunca han vendido un libro y dos o tres de ellos mis amigos
Siempre escribieron en estado puro con esa libertad de las reglas olvidadas
Y una profesora me decía que ellos estaban a años luz de nuestras letras
Pero que sé que un filólogo los haría pedacitos
Porque parece que hay un modo correcto para todo
Para tocar la puerta dos veces nada más espaciadamente
Para hacer la fila del banco sin recostarse al muro
Para comer pollo grasa chorreada sobre los dedos servilleta en mano
Para rezar ojos cerrados como si durmiera levemente pero muy dormido
Para buscar la alquimia y la belleza
Para juntar la palabra y la promesa del fuego liberado
Formas que atrapan y acaso nos limitan
El empaque que nos aparta del aroma
La palabra que se vuelve poca cosa 
Una piedra liviana al aire de una impredecible
Algunas veces libre
Otras tantas la bala encasquillada puede dar zozobra
Como un crimen postergado 
Un acto liberador que nos asusta
El faro quemado en fondo negro

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