MONÓLOGO INTERIOR DE UN PEQUEÑO BURGUÉS
Nosotros no quisimos ver pueblos desnutridos
Niños que salían por ventanas de su casa
Llantos permanentes golpes antenas de cable
villas miseria
Indígenas a la orilla de las tiendas con una
cría en brazos
Gente desempleada gastando los harapos
Gente de piel gastada tempranamente
Obreros que mueren antes de los cuarenta
Aguas contaminadas por la piña
Niños que se alegran cuando comen
Gente que sirve de emblemas en campañas
Porque alguna afectación les diferencia
Nosotros no quisimos. No.
Pasa que el modelo los iba produciendo
espontáneamente
No es que no supiéramos la trampa
Ya habíamos inventado los pretextos
A los descontentos les llamamos resentidos
comunistas
A la globalización el tren inevitable
A la miseria crisis a la crisis oportunidad
Porque sabíamos que la esclavitud venía más
barata.
Lo grave era la ambición humana
Y la sentíamos crecer como una veranera que
tapaba todo
Nosotros no quisimos ser los malos.
Sólo queríamos dinero.
Sabíamos que todo altar pide sacrificios
Ya había gente en desamparo
La servimos en bandeja con salsa de sudor y
sangre anémica
Pero quería más el mercado y era tarde
Si queríamos ganar sobraba la moral como una
piedra
La arrojamos en el caño fácilmente
Cambiamos las leyes de tal forma
Que pudiesen engordar a nuestros socios y de
paso nos dejamos otra poca
La tradición fue arma contra el pueblo
Le hicimos creer que era destino
La existencia de capitales indecentes
La glorificación de personajes indecentes
La gente de piel triste iba secando
Sus ojos perdían la esperanza
Pero la tradición de paz los consumía
Porque muy fácil olvidan la violencia
Y el millón de veces que robamos.
Nosotros nunca quisimos verlos. No.
No nos gusta la gente sudorosa
Ese olor animal de grasas verdes
Su sencillez su joroba su obediencia
Nosotros no quisimos verlos.
Lo aseguro.
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