viernes, 6 de noviembre de 2020

PARADOJA DEL PODER AJENO


A la derecha se sienta el mayordomo
Él piensa que eso le da prestigio
A cambio hará las voluntades de su amo
Podrá lucir su prepotencia
Ilusionarse un poco con el mando
Esperar de todos respeto y desmesurado miedo
Es decir un aura de importancia
Y dormir a gusto cuando quiera.
En cambio a los que dice esclavos y desprecio
Les alarga la jornada impunemente 
Les acusa de los robos de cocina
Les arranca sus pocas posesiones
Así fuese un cacharro de arcilla para el agua
A la derecha se sienta el mayordomo
Suele soltar una baba amarillenta
Mientras mira al amo con asombro
Una secretaria le limpia las mejillas
Y le unta rubor con disimulo
No vaya a verse demacrado
Se le retrate el alma decadente.
Nosotros desde lejos
Vemos ese circo burguesillo
Aunque ya no nos divierten fanfarrones
Y tenemos algo de lástima del ogro.
Luego recordamos cuántas veces
Nos ha hecho romper el cuero a latigazos
Ha provocado el hambre de los nuestros
Nos ha vendido muy caro lo que hacemos
Y ha querido marcarnos como reses.
Pobre diablo
Asumiendo las posturas de su jefe
Cuando el día termina va al traspatio
Y duerme en un galpón con mucho viento
Y sueña con su jefe con su jefe
Que le ha heredado todo todo
Casi todo
Porque de algún modo resulta irreparable
-No se trata de brebajes ni herramienta ni dinero-
Hay enormes huecos como sarna
La sensación de ser apenas huesos y carne macilenta
Cada vez más débil 
Disponible para atar cordones de zapatos
Con lo certeza de no ser lo que pretende
Un perdedor que se presume dominante
Una alcantarilla donde fluye el sarro de sí mismo
Que confunde con sudor y huele a sangre.
A la derecha se sienta el mayordomo
Muere por las noches siempre aparte.

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