Página Edulcorada con Azufre/ Adán Vivas
Textos., poesía y novela. Ver la web en https://adanadolfovivas.academia.edu/
miércoles, 8 de abril de 2026
martes, 7 de abril de 2026
EL HEGEMÓN QUE NO CONFIESA- POESÍA
EL HEGEMÓN QUE NO CONFIESA
Hemos
perdido la guerra
No se
preocupen
Los chicos
están bien
Algunos
volverán envueltos en madera
Otros se
sienten incompletos
Ya dependen
de opioides en cada desayuno
Lo bueno
de todo es que tenemos la prensa
Que dice
que venimos a salvar el mundo
Y no
cuenta que perdimos
Perdimos
el chance de robar petróleo
Y de expandir
el territorio
De nada
sirvió actuar como salvajes
Bombardear
comunidades civiles
Universidades
iglesias escuelas los recursos
Si todo lo
que queda es el fracaso
Ese seguir
luchando ya vencidos
Para decir
que vamos ganando con la muerte
Perdimos
la guerra
Los chicos
están bien no se preocupen
Muchos no
regresan ni aunque acabe
Será que
acostumbran desaparecer entre la noche
Nosotros le daremos la bandera y una medallita de consuelo
sábado, 21 de febrero de 2026
OSCURANTISMO-POESÍA
OSCURANTISMO
Las voces del calabozo
Atrapadas en su moral conservadora
Domesticadas por campanarios y catecismo
Que les ofrece escoger entre una nube
De canónicas conductas similares a ovejas
De envejecidos estribillos patentados
Por gallinas nerviosas
O la condena inmediata del infierno
Porque es anatema la exigencia de otro texto
Que pueda cambiar el orden de las cosas
Las voces del calabozo
Ateridas pegajosas sufrientes papagayos
Cansadas plañideras
Vitoreados por contrato de la linfa del miedo
Pasan la noche con los nervios de punta
Están insomnes al alba con el aire podrido
No quieren enterarse que
la puerta está abierta
jueves, 12 de febrero de 2026
EL CLUB DE LAS BURBUJAS O UNA NOVELA QUE HA DEBIDO SER PÓSTUMA/ FRAGMENTO
EL CLUB DE LAS BURBUJAS O UNA NOVELA QUE HA DEBIDO SER PÓSTUMA
Empecé a escribir
esta novela un año antes de mi muerte. Llevaba varios meses de paro y no me
interesaba conseguir trabajo. Me
levantaba tarde, me daba una siesta cada tres horas —digamos, por hora y media—
y me levantaba por un café, a leer alguna carajada sobre política internacional
y, a veces, algunos borradores que amigos me hacían llegar, a sabiendas de mis
comentarios inútiles.
Fue muchos años
después de los archivos de Epstein y su isla de crimen y lujuria que, entre lo
acumulado, elegí unos papeles de mi difunto amigo Estuardo, que ya cumplía cuatro
años de fallecido a causa de una enfermedad crónica.
Su escritura
no era nada sutil y había nombres y cosas no aptas para la tranquilidad. Parece
que lo suyo era la crónica y el dato, no la imaginación. Yo, por mi parte, soy
indisciplina y relajo, pero no pude sustraerme al horror de esa trama de
chantaje que sometía a poderosos propensos a la falta. El archimillonario Jeffry
construyó contactos de alto nivel y se habría llevado entre las patas a líderes
de la política mundial, a famosos, a sus pares ricachones. Documentaba sus
debilidades y así quedaban sometidos a su voluntad.
Se dice que
era un hombre del Mossad y muchas carajadas más. El entramado es denso, millones
de folios e imágenes que se conocen y otra parte de él ha sido intervenido o
borrado. Agencias de inteligencia han metido
su cuchara para salvarle el culo a figurones que hoy ostentan el poder en el
mundo.
Lo que no me
esperaba, estaba en las páginas finales.
Siempre esquemático, hasta sustituir párrafos por flechas, gráficos y
organigramas, Estuardo Ortiz Barreda se metía en vericuetos que tarde en
verificar días. Ya era menos meticuloso:
había casillas con la información pendiente o tachada. Unos cuantos
nombres de personajes eran identificables, lo cual no importa: ya dije que este
documento en crudo sería una demanda segura.
Sin embargo, en
las veinticuatro páginas finales, pocas veces aparecen unas siglas y en un pie
de página —inserto a la brava, cambiando de tema— cita el significado del
acrónimo, el nombre de la entidad, el cual he debido modificar para que la
ficción quede hasta allí. Luego sigue
con su disertación sobre algo ya trillado por acá en otros tiempos, el entrenamiento
de células paramilitares en las montañas del oeste.
Hay cosillas
que quedan en conato, prefiero no citarlas, porque la digresión es tentadora y
esa manía del texto rizomático es muy fácil de hacer, pero cansa al lector que
es vago, que quiere todo resuelto.
Por eso,
hasta aquí he procurado ser ordenadito y ramificado. Así la gente que compre este libro podrá
decir que leyó una introducción satisfactoria.
Perdonen ese
paréntesis. La cosa es que Ortiz Barreda habla en su último cuadernillo de un organismo internacional que, operando bajo la
mampara de una universidad, vendría a sustituir la isla de Epstein. Allí se
darían los grandes desenfrenos, pero también las capacitaciones para articular
internacional a la ultraderecha. Sería un
feudo inaccesible, amurallado, en medio de no sé qué parte, con antirradares y
tecnología de punta.
El lugar según los papeles de Estuardo nace con el patrocinio coordinado
de tres agencias antidroga y de los gobiernos cipayos que se enriquecen la tutela
de los imperios. Algo dice también mi fenecido
excompañero de estudios sobre financiamiento irregular de campañas, sobre
embarques de droga y dolarización como estímulo, de gasto militar forzado y de manejo
de prensa y redes.
Cómo eso es tema trillado, tampoco me centro en ello. Lo que hago es tocarlo
lateralmente y, para parecer creativo, meterme con algo de género, tecnología y
tomar ideas de acá y de allá, de autores olvidados, conocidos y acucarachados (de
esos que están en cajas de cartón en las compraventas con un hijueputa olor a
feromonas).
Digo esto para que no pierdan el tiempo acusándome de plagio. En todo
caso, creo no ejercerlo. Escribo sobre las ruinas de la civilización, pero para
bien o para mal, antes las digiero; trato de entenderlas o profanarlas. La originalidad, según yo no existe si no es
como producto de lo que nos nutre y, de alguna forma, ya todas las historias
fueron escritas con otras locaciones, personas y palabras.
Ah, dije que empecé a escribir esta novela un año antes de mi
muerte. Explico: en un libro llamado El
círculo de la vida, era esencialmente visual
y se centraba en rituales de iniciación de muy diversas culturas. En sus páginas
finales había un hombre esquelético, fraile o algo así. El cintillo aseguraba
que ese hombre decidió cuándo morirse y que entonces optó por irse a descansar
y así fue: el día que apostó por su
muerte, lo logró.
Yo vi ese texto allá por el dos mil, pero se me quedó la anécdota
atorada detrás de la pupila.
Entonces, calculando que mi salud no andaba muy bonita, estaba afectado
de las rodillas y había ganado peso, opté por imitar la práctica del asceta. No tuve suerte: me acosté —cómo ya dije, por horas— y aprendí
a dormir unas veinte horas por día. Es
notorio pues, que mi tiempo de ocio cultural se redujo a casi nada y la novela
quedó trunca, avanzadas tal vez unas ciento cincuenta páginas: el último párrafo que empecé no alcanzó a
unir cuatro palabras y terminaba con la
preposición tras.
Cumplido el plazo, vi que mi esfuerzo para morir a voluntad me estaba
dejando en peores condiciones vitales y sin mayores ganas de respirar. Pasaron
meses así, pero tenía todo resuelto porque mi parentela pagaba las facturas y
me hacía llegar alimentos y medicinas y una señora que en las mañanas hacía la
limpieza. Cada semana, me llamaba
alguien de mis cercanos para invitarme a alguna parte, pero yo declinaba. No quise entender que tenía una depresión de
puta madre y solamente esperaba el apagón.
Hasta que, para hacerme torcer el brazo, la familia ha optado por no
llamarme más y la comida, que era contratada, ha dejado de llegar. A regañadientes, contra mi voluntad de muerte,
he debido optar por despegarme del
colchón. Para ello, mis vecinos han
ayudado intentando quemar mi casa y han hecho bien: he salido a tiempo y, por
suerte, no era mía. Se la estaba cuidando
a un pariente que ahora me acusa de irresponsable, lo cual me ofende.
Nada, ya les avisaré cuando la novela esté lista. Afortunadamente, Estuardo no dejó
descendencia y nadie puede acusarme de apropiación cultural o de proceder con
dolo. Los dos hijos del difunto le siguieron a las nubes, un par de años después
cuando su coche se cayó al estero. Según
el parte forense, el cable de freno fue cortado.
Ahora, firmo yo y eso no se discute.
lunes, 1 de diciembre de 2025
EL BAR DE LA POLÍTICA—POESÍA
sábado, 29 de noviembre de 2025
EASTRATEGIA POSMO- POESÍA
ESTRATEGIA
POSMO
Para que
la ciudad parezca viva
Hay que
activar el tiovivo la montaña rusa
Los juegos
mecánicos salvajes
Y poner
dispensadores de comida
Que entreguen
un snack por un billete
Hay que
pintar de color la decadencia
Hacer a un
lado las postales dolorosas
Y esconder
en alcantarillas a los zombis
Esos caminantes
vestidos de pobreza
Hay que
eliminar tanto semáforo
Bendecir
las malditas carreteras
Y elevar
el límite de velocidad al accidente
Para que
suba la tasa de reemplazo
Para que la
ciudad parezca viva
Hay que encender
los noticieros
Hay que
validar el simulacro
Hay que
vomitar mercancías por las puertas
Para olvidar
que somos cementerio
lunes, 3 de noviembre de 2025
LA TAREA DEL INSANO— POESÍA
domingo, 26 de octubre de 2025
EL MINIMALISMO ES UN PURISMO DETESTABLE—POESÍA
EL
MINIMALISMO ES UN PURISMO DETESTABLE
Demasiadas
cosas a la vez
Generan ruido
y no contexto
Eso me
decía algún minimalista
Yo pensé
de inmediato rebelarme
Por qué no
puedo andar un pan en mi cuaderno
O qué
consecuencia tiene que se derrita mi chaqueta
Porque se
me ocurre lavarla en gasolina
Creo que
el mundo es más complejo
En las
multitudes hay cierta convivencia
Y fuerzas
en pugna provocan estocástica
Lo que
hace toda relación una lectura
Demasiadas
cosas a la vez
Generan
ruido y no contexto
Me repitió
el minimalista más ufano todavía
Tenés
razón completamente le dije
Pero andáte
a la mierda de inmediato
lunes, 20 de octubre de 2025
PERORATA POLÍTICA- POESÍA
PERORATA
POLÍTICA
Usted ha
querido ser engañado
Le vendí
un tónico para el cabello y le creció zacate
Me pidió
un consejo y compró bacterias
Que casi
llegaron a matarlo
Yo digo
que todo pasa porque quiere uno
Nadie
puede ser tan bruto
Para creer
que el crecimiento de bacterias
Pueda convertirlo
en un magnate
Sospecho
que usted está cansado de los cuentos
Y anda
buscando algún pretexto para irse
No se
detenga cada vez que necesite
Que le
vaya mal visite mi oficina
Voy a
venderle un pasaje en bote para Europa
En un
cayuco que flote con pañuelos
O voy a
pedir que me regale el voto
Para poder
garantizarle su miseria
miércoles, 15 de octubre de 2025
NO SE ACEPTAN ELEGÍAS— POESÍA
NO SE ACEPTAN ELEGÍAS
Pisé la trampa
Quise hablar sobre
la muerte
Y me quedé vacío
Alrededor va la
muerte
Polvo seco sin
memoria
Sus partículas
inertes
Tan parecidas a mí
Sometidas al
viento
Cobardes a la
lluvia
SUJETO SIN CAPACIDAD DE ASOMBRO—POESÍA
SUJETO SIN
CAPACIDAD DE ASOMBRO
No le importan las
cosas
No distingue un
rostro de los otros
Un barrio
cualquiera podría ser suyo
Suele tomar el
taxi equivocado
Se duerme en todos
los estadios
Despierta cuando
todos se han marchado
Le toca saltarse
los portones
No recuerda dónde
perdió la billetera
No reconoce las
llaves de su casa
Una cucaracha le
parece su pariente
Y de un manotazo
seco la saluda
La ingrata queda
parchada en la palma
El hombre la
despega con cuidado
De alguna forma
parece satisfecho
Cree haber inventado
los retratos
lunes, 13 de octubre de 2025
FULANO NO ALCANZA LIBERTAD—POESÍA
FULANO NO ALCANZA LIBERTAD
Fulano siente que alguien lo persigue
Sin pedir ayuda recibe instrucciones necias
Oye voces ve visiones no está loco
Es que padece la esquizofrenia del mercado
Está rodeado de mandatos reiterados
Obligado a aspirar a posesiones
Pero nadie le garantiza los recursos
Una valla publicitaria le recuerda
Que su auto es bastante primitivo
Por eso no lo lleva nunca a la oficina
Fulano está pidiendo un crédito
Es que tiene una demora en la hipoteca
Y debe pagar su deuda con más deuda
Fulano casi nunca va a la iglesia
Tiene poca plata y si no ayuda
Van a mirarlo feo los hermanos
Y eso le pone muy nervioso
Fulano oye adjetivos y reclamos
Paga fracasado limpio no me estorbes
Yo también quiero salvarme de la lluvia
Yo no soy como vos fulano
Mi nombre es fulano de tal es diferente
Un fulano está irritado como otros
No tiene idea de cómo resolver tantos conflictos
Se la toma con un perdedor que lo refleja
