viernes, 6 de noviembre de 2020

MERCADILLO


Hay varios sacos de huesos y grasas acá cerca
Visten jocosamente ropa limpia y conversan del costo de la vida
Estamos en la sala de espera todos juntos
Hay desorden continuado de las voces
El altavoz invoca números en orden
Y un embutido se dirige a ventanillas
Con un puñado de papeles bajo el brazo
Es imposible saber qué están rumiando
-El salón está fresco y huele a pollo-
Pero siguen ingresando otros costales:
Algunos de papa o de repollo
Otros de fruta remadura
Y algunos trozos de queso acuchillados
Que han devuelto porque esto
Definitivamente no es una sala de emergencias.
El asunto es que son tantos que no caben
Es como viajar en bus en hora pico
Y algunos de estos sujetos se incomodan
Por ejemplo 
La morcilla se hace malasangre
Porque no logra ver. por sobre el hombro
Y le van empujando a retaguardia.
Los que huelen a ajo lo contrario
Pueden sentarse en doble campo faja suelta
Aunque el mercado les mira con enojo.
Aparte está el abuso de los roces
Las cucarachas las moscas los gusanos
La recurrencia del insecto a lo gratuito
Y tener que cuidar las apariencias
A causa del permiso sanitario.
El terror es ver que tanta espera
Termina cuando vuelve el grasoso de ventana
Con un cuchillo carnicero medio sucio
Unos rollos de papel inmaculados
Los ojos de loco bizcos bizcos
Y una orden de compra gigantesca
Para la olla de carne del domingo

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