domingo, 13 de diciembre de 2020

ONÍRICA


Setenta veces has de apostar
Al siete rojo y embriagarte
Y apostar sencillamente al rojo de a poquitos
Sin seguir el ejemplo de los yuppies
Que presumen su nariz blanca y su hembra de contrato
Podés quedarte trasnochando y ser medianamente sensato
Beber poco y no mirar demasiado las fulanas en oferta 
No sea que amanezcas sin dinero sin documentos y con resaca
Pero nunca saldrás de la modorra
Del que apuesta a no perder y tiene miedo
Dale al siete setenta intentos dale duro
Si no ganas alguna estás maldito
Si has ganado una vez prueba de nuevo
Pero recuerda que la suerte no repite
Solo estás alargando el calendario
***
Cuando ha muerto cree soñar con un prelado viejo amargo
Que consagra el cuerpo de los tiranos católicos franquistas
Y que una galleta de blanco chocolate
Es la alquimia de ese horror de sangre noble
Los tipos de la Obra del horror gustan del vino
-Eso no significa que compartan-
La gente hace tres filas en el templo
Y se pregunta cómo ha muerto ese fulano
Y las neuronas se van apagando sin respuesta
Y puede partir el fiambre hacia las llamas.
Por la noche bajo el viento van las sombras
Indefinidos borrachos hombres bueyes
Que vienen renegando su rutina
Uno de ellos ciertas veces
Rompe el ciclo y entra a la cocina del palacio del prelado
-Todo en silencio como un cuadro-
Abre el anaquel de la derecha
Busca el garrafón de vino del prelado
Limpia la boca del pesado recipiente 
Y se presta a descargar
Tambaleando inconsciente y con mala puntería
El líquido que muestra que sufre de hematuria
Pequeña revancha no prevista

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