domingo, 6 de diciembre de 2020

CAMINATA DE UN TIPO CUALQUIERA


Tras el tope de la puerta de uso predecible
Hundido como el lápiz en una maquinilla rota
Siempre invisible como el cloro en el agua
La idea criminal camina como un cuervo
Que procura despacio el ojo de su amo
Entre los números se disfraza de paciencia
No ha podido sacudirse las esporas
Algunas gotas de sudor delatan su fatiga
Un temblor de párpado ligero
Estimulado por una foca de vidrio un tanto sucia
Con la costumbre de mirar al norte sin sorpresas
Afuera huele a lluvia soplan vientos
Suelen rebotar en remolinos y la tarde será gris o en tono sepia
Ha de tomarse doble la receta
Buscará las llaves de su coche
Para sentirse levemente más seguro
Con la certeza que obedece por un premio
Labora como un perro entrenado
Y no mira el reloj ni siquiera los pájaros de oro
Que por la tarde se estrellan en los vidrios y se mueren.
Sabe que está hecho de recortes asimétricos
No todas las fracciones encajan en la norma pero comerá según su disciplina
Los módulos al costado tienen otros prisioneros
Algunos de ellos son ladrones agresores malapagas
Alguno que se acuesta con el jefe lo que le da un tono de insolencia
Y cuentan sus secretos en pasillos porque dicen confiar en compañeros
Que se mienten mutuamente dicen ser de fiar y se traicionan.
Un ser metódico abdicará ante el vicio
O no querrá levantarse el lunes o bañarse
Eso de la rutinas de las hienas trae cansancio
No todas las apariencias se soportan
Ha dejado de fumar ya muchas veces
Y su salud no mejora demasiado
Sabe que nada mejora si se queda
El ciclo no se cumple si no mueres
Y llega otro borrego de reemplazo.
Abajo la ciudad desorden puro
Sobre el semáforo pájaros en fila
Bajo los mismos acróbatas mendigos vendedores
Multitudes de aislados personajes
Dos o tres indigentes cada cuadra
Unos cuantos vendedores ambulantes
Y un par de sicarios baratones
Que se mueven hacia callejones aledaños
Donde hay viejos hoteles y cochambres.
Gente camino del trabajo de compras y con prisa
Creen tener una agenda y tiempo justo
Y no saben huir de los otros que son tantos
Es su motor permanente desconfianza.
De allí viene él de esos tumultos
Agobiados por los carros por las deudas
La vigilia cobarde y crispada
El semáforo en verde el peatón idiota
La moto que raya por la izquierda
Y va a pegar un cadenazo en la estación de bus
Porque esta ciudad a nadie pertenece
Y suma y resta anonimatos
La gente que se gasta rutinaria
Los perros y gatos que mueren arrollados
Y las aceras reventadas y cochinas
Con pequeñas hemorragia de agua hedionda.
Él sabe que no está lejos de esa peste
Que esa frustración de caldos le acompaña
En este caso la altura no impone la distancia
Las dudas sobre el otro permanecen
El caos prometido la puta vida el pollo frito
Las colisiones la antihigiene los suicidios
Las ratas de bodega la ropa americana y los chicles del asiento
La ausencia de armonía los barullos
El dulce olor a smog y a descompuesto
Que atraviesan la ciudad según los vientos
Y la espiral centrípeta del miedo.
A nada se escapa el personaje
Lo cierto es que la ciudad ocurre adentro
Una barbarie de abismos superpuestos.
Cuando baje en el ascensor
Su alma será una camiseta deportiva
De algún equipo ganador que defiende
Porque es su alegato exitoso
O su penuria
Toda derrota requiere de un abrigo
Para que todos finjamos el respeto

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