INQUISIDORES
Van con las teas para
acechar el castillo
Van con las armas preparadas al cinto
Los ojos inyectados por el odio sagrado
El instinto de muerte desatado y confuso
Les parece diabólico el hombre de ciencia
Que reta a su dios y les mira de lejos
El domingo en la iglesia declaró el reverendo
Que los seres impuros generan tragedias
La palabra de dios está llena de miedo
No se vale pensar no se vale sospecha
Está prohibido lo raro la joroba el orate
Los enfermos lisiados los errores genéticos
Todo es obra de dios el señor del castigo
Que venga en sus hijos la maldad de sus padres
El reverendo les mira con sutil amenaza
Le devuelven los ojos idiotas la mirada del miedo
Y piensan que el volcán y que el clima y la suerte del pobre
Están escritos en piedra como un libro supremo
Pecadores perdidos que el divino perdona
A pesar del incesto y de los robos frecuentes
Las palizas en casa las estafas y engaños
El desfalco a los viejos las envidias a pelo
Hay que purificar las calles allí está la candela
Salen a empellones cuando entra la noche
Se reúnen en la plaza con euforia de feria
Y se sienten salvajes hacedores de fuego
Se parecen al Klan mas no usan capucha
Son barrabravas de la gente correcta
Y sólo quieren incendiar lo que es un misterio
Cómo pueden ser libres cómo diablos distintos
Por qué no tributan en el cesto del cura
Qué peligro sin nombre porque han pecado de soberbia
Han dudado de dios y de las almas obedientes
Y nos quieren lo mismo liberales sin miedo.
Van prendiendo las teas incitando al desorden
Pero actúan en coro mecanismo perfecto
A una voz obedecen con el dedo señalan
La discrepancia del otro su inocente mirada
Han reunido prejuicios por miles averías silencios
Han tenido paciencia para montar hogueras cadalsos
Prestigiados verdugos edecanes cobardes
Cercarán a su presa con la sentencia y el chisme
Procurarán someterle con la voz de la chusma
O ponerle en escarnio con estigmas y negarle derechos
Y recuerdan que lo mismo practicaba el abuelo
Eran buenos creyentes adalides del miedo
Masticaban a dios rumorando en las tardes
Y planeaban sentencias cacerías humanas
Se persignaban con miedo para luego matarles...
Van con las armas preparadas al cinto
Los ojos inyectados por el odio sagrado
El instinto de muerte desatado y confuso
Les parece diabólico el hombre de ciencia
Que reta a su dios y les mira de lejos
El domingo en la iglesia declaró el reverendo
Que los seres impuros generan tragedias
La palabra de dios está llena de miedo
No se vale pensar no se vale sospecha
Está prohibido lo raro la joroba el orate
Los enfermos lisiados los errores genéticos
Todo es obra de dios el señor del castigo
Que venga en sus hijos la maldad de sus padres
El reverendo les mira con sutil amenaza
Le devuelven los ojos idiotas la mirada del miedo
Y piensan que el volcán y que el clima y la suerte del pobre
Están escritos en piedra como un libro supremo
Pecadores perdidos que el divino perdona
A pesar del incesto y de los robos frecuentes
Las palizas en casa las estafas y engaños
El desfalco a los viejos las envidias a pelo
Hay que purificar las calles allí está la candela
Salen a empellones cuando entra la noche
Se reúnen en la plaza con euforia de feria
Y se sienten salvajes hacedores de fuego
Se parecen al Klan mas no usan capucha
Son barrabravas de la gente correcta
Y sólo quieren incendiar lo que es un misterio
Cómo pueden ser libres cómo diablos distintos
Por qué no tributan en el cesto del cura
Qué peligro sin nombre porque han pecado de soberbia
Han dudado de dios y de las almas obedientes
Y nos quieren lo mismo liberales sin miedo.
Van prendiendo las teas incitando al desorden
Pero actúan en coro mecanismo perfecto
A una voz obedecen con el dedo señalan
La discrepancia del otro su inocente mirada
Han reunido prejuicios por miles averías silencios
Han tenido paciencia para montar hogueras cadalsos
Prestigiados verdugos edecanes cobardes
Cercarán a su presa con la sentencia y el chisme
Procurarán someterle con la voz de la chusma
O ponerle en escarnio con estigmas y negarle derechos
Y recuerdan que lo mismo practicaba el abuelo
Eran buenos creyentes adalides del miedo
Masticaban a dios rumorando en las tardes
Y planeaban sentencias cacerías humanas
Se persignaban con miedo para luego matarles...
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