EN MEMORIA DE UN BOCAFLOJA MEGALÓMANO
Dice el cura que habla con dios
Y él luego de oírle perdona todos los pecados de la grey
Supe que un vecino mató a la amante
Ahora es devoto y generoso
Pone un sobre gordo sobre las manos parroquiales
Y parece dormir tranquilo.
Hasta los amarraperros y empresarios cambian con la bendición del cura
Que cuenta a dios los pecados ajenos
Saca provecho del sentido de culpa
Si no quieres dar coimas cállate
En el infierno las cosas no se cobran
Ni hay curas maliciosos como éste
Morirá en unos años de seguro pero habrá pelado a medio mundo
Ha logrado hacer un museo privado y fantasioso
Donde su sed de poder se solaza
“Todo es mío.”- dice. Y extiende los brazos orgulloso
Pues hasta unas zapatillas rojas presume en su catálogo
“Las dejó el Papa en el hotel- presume a un vecino de confianza-
cuando estuvo en los ochenta”
Sus ojos alegres sus manos codiciosas
Han ido consolidando bienes terrenales
Y confunde lo del pueblo con lo suyo
Tanto que cuando se vaya de este pueblo
Se llevará todos los bártulos consigo
Dice el cura que habla con dios
Yo no le creo
Porque sé que es un chismoso de calibre
De otro forma no habría sabido
Por el amigo común que hemos tenido
El charco de hipocresía que habitamos
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