POSTAL PARA UN VENDEDOR DE LOTERÍA
Ocupaba el centro de la
plaza
Tenía forma jocosa de caballo
Con una quijada prominente y una cabellera de ruco desgastado
Tenía nada más un banquito de madera
Y un paraguas compacto color gris
El perro se echaba junto suyo
La gente paraba unos minutos
Intercambiaba unos saludos vendía los numeritos del domingo
Sin preferencia alguna para nadie
Él se sentía el centro de la plaza
En su delantal sonaban las monedas
Imaginaba a veces ser de mármol una fuente
Un general libertador en pose briosa
El pueblo acudía a sus contornos
Y alimentaba palomas y yigüirros
El sol se reflejaba sobre el agua
Su brazo erguía el sable amenazante
Mientras pasaba el viento el sol la lluvia
Los puñetazos del polvo en las mejillas
Y los conserjes del parque se afanaban
En derrotar la mugre interminable
De los diez mil zapatos desgastados
De la basura que viaja por su cuenta
Buscando un moridero con el viento
Don Jorge hacía jornadas infinitas
De pequeños intercambios con el. mundo
Y luego se iba a su descanso
Con su perro cansado y ya más viejo
Don Jorge murió hace ya rato
Ocupaba el centro de la plaza
Con la misma nobleza de esa fuente.
Tenía forma jocosa de caballo
Con una quijada prominente y una cabellera de ruco desgastado
Tenía nada más un banquito de madera
Y un paraguas compacto color gris
El perro se echaba junto suyo
La gente paraba unos minutos
Intercambiaba unos saludos vendía los numeritos del domingo
Sin preferencia alguna para nadie
Él se sentía el centro de la plaza
En su delantal sonaban las monedas
Imaginaba a veces ser de mármol una fuente
Un general libertador en pose briosa
El pueblo acudía a sus contornos
Y alimentaba palomas y yigüirros
El sol se reflejaba sobre el agua
Su brazo erguía el sable amenazante
Mientras pasaba el viento el sol la lluvia
Los puñetazos del polvo en las mejillas
Y los conserjes del parque se afanaban
En derrotar la mugre interminable
De los diez mil zapatos desgastados
De la basura que viaja por su cuenta
Buscando un moridero con el viento
Don Jorge hacía jornadas infinitas
De pequeños intercambios con el. mundo
Y luego se iba a su descanso
Con su perro cansado y ya más viejo
Don Jorge murió hace ya rato
Ocupaba el centro de la plaza
Con la misma nobleza de esa fuente.
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