ELLA NO ACABA DE MORIRSE
La ciudad
Garabatos de miedo en el crepúsculo
Enormes silencios de forzada factura
Donde ocurren ejecuciones intramuros
Todos recluidos en sus conchas
Antes que den las cuatro de la tarde
Cuando aparecen los dueños de la calle
La ciudad
Territorio de zombis infrarrojos
Insensibles a la rabia de los vientos
Zombis de la piedra de la droga que permita su bolsillo
De pequeños negocios mano a mano
Que hacen huir a perros callejeros
Y atraen a las aves de la noche
La ciudad
Ciclo de eternas convergencias
Donde todas las piezas se desgastan
Se las traga la tierra pequeños trozos de madera que se pudren
Mientras otros brotes sin patio les reemplazan
Y los parasita de nuevo de nuevo la violencia
Nudo de anónimas historias
Sin ningún papel al heroísmo.
Garabatos de miedo en el crepúsculo
Enormes silencios de forzada factura
Donde ocurren ejecuciones intramuros
Todos recluidos en sus conchas
Antes que den las cuatro de la tarde
Cuando aparecen los dueños de la calle
La ciudad
Territorio de zombis infrarrojos
Insensibles a la rabia de los vientos
Zombis de la piedra de la droga que permita su bolsillo
De pequeños negocios mano a mano
Que hacen huir a perros callejeros
Y atraen a las aves de la noche
La ciudad
Ciclo de eternas convergencias
Donde todas las piezas se desgastan
Se las traga la tierra pequeños trozos de madera que se pudren
Mientras otros brotes sin patio les reemplazan
Y los parasita de nuevo de nuevo la violencia
Nudo de anónimas historias
Sin ningún papel al heroísmo.
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