Textos., poesía y novela. Ver la web en https://adanadolfovivas.academia.edu/
domingo, 2 de julio de 2023
sábado, 1 de julio de 2023
LA NECIA PREMISA DE EXTENDER
EL ODIO
Las
cosas no pasan de la noche a la mañana. Lo que ocurrió fue lo mismo que la gota
constante que lastima la piedra: la erosiona, la deforma y lo hace sin
miramientos. Nosotros sentíamos cierta incomodidad al oír hablar de nuestros
pecados en todas partes. Ibas al cafetín y ahí estaban desde obreros hasta
profesionales hablando de la deshonestidad y de la violencia de nuestros pares
cómo si hablasen de fútbol.
En la consulta médica, también. Si dejabas a la secretaria hilvanar dos
frases, se decantaba por comentar la corrupción del gobierno de turno y también
la de sus pares, el resto del personal de la clínica. No nos molestaba que
fuese verdad o no. Lo que nos ponía era ver cómo erosionaban nuestra identidad
aquellos que rompieron el tabú de hablar ante los otros lo que ocurre entre
bambalinas.
Es que faltar a la regla del silencio equivale a reventar un dique: no vas a saber las consecuencias hasta el fin
de la tragedia.
En consecuencia, nos tornamos maliciosos. Acosadores del murmullo, de la
vida íntima de los otros —de todos los otros— de las ideas inconvenientes, y
también de la abulia. Porque cosas cómo, por ejemplo, no ser un patriota
solamente puede significar que eres enemigo.
Ahora, lo que hablábamos entre corrillos no debe repetirse tan
holgadamente. Posiblemente nos dejaría expuestos como seres míseros, compuestos de
complejos y odio, lo más parecido a esas figuras góticas tan de moda ahora que
las ha rescatado el cómic.
No. Nosotros
seguimos siendo protocolarios. Somos afirmativos ante la tradición aunque a
algunas disidencias les parezca primitiva. Es el caso de las corridas de toros,
por ejemplo. ¿No cree usted lector que está lleno de inocencia el heroísmo el
arte de destazar en vivo un semoviviente que está asustado, confundido y sin
escapatoria? ¿no cree usted que allí se evoca un tanto a los
sacrificios y ofrendas que suelen efectuar las religiones? Pues, para nosotros,
eso es memoria y aquel que lo cuestione es comunista y ateo.
Piense, por favor, en la gravedad del asunto. Nadie acostumbra a
detenerse ante el espejo y enumerar sus taras: “soy un ladrón, un asesino, un
tal por cuál”. Sencillamente, eso no
pasa. Entonces, ¡por qué aguantar esa voz intrusa que viene a decirnos nuestras
vergüenzas con la esperanza de arrancarnos el sueño?
¿No le parece mala fe?
Además, recuerde que siempre se habla del pecado ajeno y, la verdad, eso
resulta tolerable casi siempre. El fuego brota cuando la amenaza pasa del rumor
a los hechos. Cuando, por ejemplo, un rico pierde un negocio porque se
evidencia que pagó sobornos a funcionarios. Lo mismo si un periodista —un ser
que vive del prestigio y de la imagen— sabe que ha caído in fraganti haciendo lo
mismo que denuncia de otros. Cosas como ésas suelen ser la línea roja que va de
las palabras a los hechos.
Y aunque un incendio forestal puede tener varios focos de origen,
nosotros no vamos a decir lo que pasaba en la interioridad moral de aquella
Malanga en transición, tan herida de sí misma y de la muerte del mito de su
cacareada fraternidad.
Iremos, nada más, al incidente de Porky porque resulta sintomático de
los males que se desataron en Malanga, de los cuales culparemos siempre a las
malas lenguas y a la mala leche de los otros, porque sepa usted que siempre el
otro es el malo.
Esto es una premisa universal infalible, a pesar de lo falaz.
Porque otros factores como la desigualdad, la brecha digital, el
sabotaje en la salud pública son temas que no han de abordarse jamás, so pena
de ser considerado antipatriota, filibustero, gato negro.
Que de los huevos tiene agarrada la oligarquía a la mentalidad popular
la oligarquía, no lo dude. Así que, si pone un pie en Malanga, no sea bruto:
siga el juego del mundo rosa: diga que ha pisado el paraíso.
No tome, lector, esto como una confesión porque no lo es. Nada hay puro
en este mundo y, mucho menos, la destilación del odio. Esta voz que hace el
paréntesis no representa, aclaro, a nadie.
Es nada más la filtración del cinismo que nos fue permeando la
conciencia para hacer soportable ante el espejo aquella monstruosidad en la que
hemos ido derivando.
viernes, 30 de junio de 2023
EL REACCIONARIO DIPUTADO ES UN HUMANISTA
Fue el diputado Francisco Corrales, ultraliberal
y choricero, el que vio que el país se estaba yendo al carajo con tanto crimen.
Como hotelero que era, empezó a preocuparse por la imagen internacional de
Malanga y su deterioro: nada de país tropical y su fauna, la gente quería
pasear y salir con vida. Violencia en todas sus formas: estafas, violaciones,
secuestros, plomo.
Esto había que pararlo ya. Pero nada se le
ocurría, aunque pasaba drogándose con cuanto producto salía al mercado bajo el
pretexto de alcanzar cierta creatividad mínima. Estuvo de tanda y sin comer
durante tres semanas a cerveza y pastillas. Whisky no probó porque no es tan
nutritivo como la birra: pasado ese lapso había aumentado cuatro kilos.
Decidió consultar con un guía espiritual.
El cura no supo darle respuestas: se limitó a lisonjearlo por su compromiso
social. Le pidió ayuda para sustituir las bancas de la iglesia, que tenían
harta carcoma, debido a la crisis de fe de estos tiempos. Ya ni la mitad de la
población era creyente y estaba en las mismas que Corrales: preocupado e insomne
en busca de ideas para innovar y recuperarse de los malos tiempos.
—Me temo, Fran, que la solución es
clandestina. Yo pongo un burdelillo en un pueblito alejado, y vos, hacete un
sindicato de sicarios o algo así: si los legalizás, les cobrás impuestos. Y
muerte que venga por vía reglamentada no será homicidio.
Corrales se sonrió automáticamente. Le
pasa a la gente cuando las cosas salen cómo quieren. Él había logrado encontrar
una idea potable. Ahora a armar su jugada.
—Cuente con bancas nuevas, padre. Le debo
un favor inolvidable. Cuando escriban la historia contemporánea de Malanga,
haré que lo citen, pero no por esto de hoy, sino por alguna labor social que le
hará ver como benemérito.
Y le tendió la mano firme y un abrazo y se
retiró sin persignarse. ¿Qué
otra cosa iba a hacer un ateo en la iglesia, si no es un negocio?
Eso pasó hace rato y, si no lo sabe
el lector, es porque el finado Vivas tenía demasiado recato para ciertos
asuntos. Maldita mosca muerta, por eso hay secretos de Malanga que se fueron a
la tumba con él: muchos contactos le contaban cosas y él, como todo hipócrita
contaba a pedacitos y llenaba los huecos con invenciones.
Tardó quince años en el Congreso el
proyecto de ley y no se subiese aprobado de no ser por la inquina del
legislador y porque supo reelegirse continuamente, a pesar de que la
legislación malangueña lo prohíbe. Para ello, se valió de un gemelo imaginario
que apareció inscrito en el registro electoral, una tarde cualquiera de
cualquier octubre.
Cosas que pasan: cuando él salía de
su legislatura, el hermano, llamado Aurelio, apenas iba a entrando a
sustituirlo. Con la misma línea ideológica, con el acento similar y con la
única diferencia a la vista de que su fotocopia prefería los trajes claros,
gris de rayas, sobre todo.
Entretanto, los hijos de Corrales
crecían y se casaban. Nadie sabe cómo, pero dicen que el lavado de dinero y las
drogas hacen nexos estrechos. Por eso, Maripaz se casó con el hijo de un capo
mexicano y Jesús con la hija del embajador del imperio. Ojo, que no estoy
diciendo que sean experiencias similares, sino roles de poder financiero.
Al fin de cuentas, eso de hacer
política por puro amor no se lo cree nadie. La regla es llegar pelado e irse a
la casa con sobrecitos de premio cada día.
Además, no era un
secreto para Fran que el señor Vicente Terreras, capo del horror en el norte de
México, le había financiado su campaña personal con varios millones de dólares,
billete sobre billete.
Corrales es
alto y para parecerse a su gemelo se cuida de no estar ni más flaco ni más
gordo de lo debido. Aurelio nunca usa barba y él se la deja tupir como si fuese
menonita.
Así las cosas,
como es divorciado, cambia de novia que es un contento pues sabe que lo que
buscan sus amigas es la billetera, un lindo apartamento y una tarjeta de
crédito. Y pues les da tarjeta y plata, pero antes de ponerles piso, se esfuma
y cuando le llaman por teléfono siempre contesta el hermano.
El otro, el que
no tiene nada que temer: el que nunca sabe dónde putas ha ido a parar su
hermanillo porque “casi nunca lo ve”.
Cómo puede
verse, Francisco y su álter ego son bastante mañosos y aparte de haberse beneficiado
de la ya vigente Ley de Sicariato Profesional, han pensado en todo. Desde los
tiempos duros, cuando Paco hacía lobbing infructuoso en las oficinas de sus
pares diputarados —pues la moralidad pacata veía mal eso de negociar con la
muerte— lo pensó a profundidad y una de las primeras vueltas que hizo fue crear
la Fundación para la Protección de la seguridad y de la Vida (FUNPROSEVI). La presidencia quedó en manos de su secretaria
que, en todo caso, era hermana menor de su abuelita.
Es que nunca
puede faltar el nepotismo en Malanga y los choriceros acá tienen larga
tradición.
Por el artículo
8 de la misma Ley de sicariato Profesional se dispuso que la onegé actuaría
como ente regulador del mercado. Sancionaría penas en caso de excesos o
infracciones de parte de los contratistas y se nutriría de un canon establecido
que las empresas deberían girar mensualmente para mantener el monopolio de las
balas y de las muertes inducidas por arma o veneno.
Por cosas de
pudor de los legisladores, a última hora decidieron que estaba prohibido
ahogar, asfixiar, decapitar personas o lanzarlas desde un balcón. Motivos: se
trata ganar mercado a partir de dar un servicio pulcro, ejecutivo. Tanto así
que las escenas de muerte deberán ser aseadas por la cuadrilla correspondiente
de la empresa ejecutora, previa entrega de las órdenes de muerte y la
presentación de los permisos respectivos a los agentes policiales y al delegado
de la pacifista fundación del señor Corrales. Estas disposiciones pueden verse
en las justificaciones iniciales de la ley, tal y cómo fue publicada en el
diario oficial, apenas cinco años atrás.
La gente,
porque la gente es hijadeputa, piensa que esto es un gran avance civilizatorio.
Ante la prensa internacional aparecemos como un país tan pacífico que la tasa
de homicidios no alcanza ni un punto porcentual. Claro que incide en eso la
definición jurídica local de homicidio y crimen, que no considera tales los cometidos
por contrato y con intercesión de operarios profesionales.
jueves, 29 de junio de 2023
ALIADOS QUE MIRAN EL PRESENTE DESDE LA ZONA DE CONFORT
—Esta tarde, el señor
Leonardo Retepiso, vicepresidente de la República y empresario líder del sector
inmobiliario nos acompaña en la edición meridiana de La Patraña.
La mujer que habla ante
cámaras tiene algo menos de cuarenta años, figura bien cuidada, cabello corto y
usa un blazer azul. Ah, pero unos zapatotes de aguja como de quince centímetros
porque es ligeramente chaparrita.
El set es de tonos grises
que migran a celeste con franjas oscuras que no alcanzan a ser negras. A mano
derecha y arriba se ve el logo del programa que es una lengua anudada en sí
misma que gotea un veneno verdoso.
La cámara abre la toma y
muestra que, al otro lado izquierdo de la presentadora y unidos por un escritorio
blanco hueso que los distancia, unos seis
metros, se encuentra el susodicho.
—Buenas tardes, doña
Olga. Un placer estar aquí— dice el hombre mientras se talla el nudo de la
corbata.
—Entiendo que nos tiene
buenas noticias, don Leo. Cosas de economía, ¿cierto?
—Dice bien, estimada.
Queremos anunciar que el desempleo ya va por cinco por ciento y que, en los
próximos ocho meses, estimamos que llegará acero.
—Eso es un portento. No
hay antecedentes históricos de algo así.
—Pues estamos orgullosos
de ello. Fíjese que, además, al haber menos población ahora, el PIB per cápita
ha subido un seiscientos por ciento.
—Y eso, ¿cómo lo
explica?— Olga Patogreis hace que revisa su laptop como si comprobase datos.
—La austeridad nos ha
permitido una mejor distribución de la riqueza. Ahora, también tenemos que
atacar problemas como el abandono de las ciudades. Queremos atraer pensionados
rentistas que se establezcan en el país para dinamizar el comercio. Es que
también necesitamos de consumo interno.
—¿Seguro que nada tiene
que ver la Ley de Sicariato Profesional con las cifras que nos trae hoy? Porque control de la natalidad tampoco es que
se haga mucho. Entiendo que las distintas congregaciones religiosas se resisten
a la planificación.
—No, jamás. Lo que ocurre
es que nuestra población ha madurado. Posiblemente a causa del incremento de la
seguridad en lo cotidiano. Recuerde usted las épocas espantosas de las
balaceras en calle. Nosotros logramos superar esto burocratizando la muerte, de
modo que aquel que le toca no provoque colaterales. Por ahí, esa ley debe
corregirse pues a los ricachones exportadores les concede derecho a defenderse,
por lo que todavía hay focos de violencia imprevista. Estamos conversando sobre
ello con todas las fracciones de oposición.
—Oíamos ayer a varios
líderes sindicales quejarse de que borrar a un sujeto es algo caro y además muy
lento. Ustedes deberían preocuparse por la agilización de trámites, no vaya a
ser que uno paga al sicario y la víctima huya del país mientras se verifica que
todo esté en orden.
—Por eso mismo es que se
han dado directrices de modo que, si al que matan es un no contribuyente, baste
el recibo y el sello del supervisor jefe de la empresa sicaria. Ya en caso de
ser un sujeto que paga impuestos, antes revisamos cuánto dejará de recibir
Hacienda para que se indemnice al fisco por la baja.
—Don Leo, también he
escuchado que ahora que los barrios se vacían, hay manadas de coyotes en todas
partes. Ahora que venía hacia el canal me topé con una jauría de veintitrés
elementos y eso es malo.
—Perdone, ¿qué ha querido
decir con eso? Recuerde que nos debemos al turismo y que conforme los barrios
se destruyan y se vuelvan miniselvas, el atractivo ante el turista se dispara.
Nuestro gobierno tiene conciencia ambiental y es por eso que procuramos un
estado primitivo de los barrios.
—Eso lo entiendo, pero
¿usted no ha escuchado que es de mala suerte que los animales anden en
cantidades primas? Habría que sacrificar por lo menos un elemento para darle
tranquilidad a la gente. Aparte de que toda la gente prefiere esos bichos a
niños y seres bajitos. Habrá que pensar en una política social para enanos.
—De nuevo, le interrumpo,
doña Olga. Tiene allí una contradicción enorme. Recuerde que somos darwinistas
y la selección natural hará lo suyo. De hecho, parte de lo que debemos
agradecer a la Ley de Sicariato, que pronto cumplirá siete años, es la
depuración social. Aunque nos hayamos cargado la democracia, cosa que a los
grandes capitales les viene de maravilla.
—Ah, veo que se está
acabando el tiempo, señor vicepresidente. Mejor vamos al punto. Usted nos
quiere invitar a celebrar el presente,
entiendo.
—Así es. Este domingo
celebraremos la megapiñata nacional del presente. Guaro y comida chatarra para
todos los que lleguen vestidos con los colores patrios de Malanga. Será en el
parque central de Artificio desde las nueve de la mañana. Habrá juegos tradicionales
y rifaremos cinco indultos, perdones ejecutivos, de tal modo que aquellos que
los obtengan sean perdonados por su sicario de forma instantánea. Durante seis meses, nadie podrá mandarlos a
borrar, vea qué ganga. No falten porque esta fiesta sustituye aquella anacronía
de las pensiones que ya vimos, se perdieron invertidas jugando con capitales de
grandes ligas en bolsas imperiales. Aclaro que eso no fue culpa nuestra, fue
una disposición que nos llegó de parte de los organismos internacionales.
—Perfecto, don Leo. Vamos
a una pausa y volvemos con los deportes. Ayer, la selección nacional de
patinaje empezó su ciclo de rifas de ollas de presión para recaudar fondos para
acudir a los juegos regionales del año entrante. No se pierda detalle.
Apagan cámaras y reflectores y Olga se
acerca a Leonardo y le estrecha la mano. Éste le devuelve un audífono
inalámbrico que colgaba de su oído izquierdo para que su asesor le dijese qué
responder siempre. En el mismo acto, un sobre gordito de manila resbala hacia
el brazo de la presentadora.
—Hasta pronto, querida.
Trabajamos bien juntos.
viernes, 23 de junio de 2023
UN ESCRITOR QUE FINGE SER UN DURO O UN IDIOTA
—No sé si te das cuenta,
pero vas mal. Esta novela es una mentira. Imagina que todo lo que recogés, lo
hagás sin verificar. Tendrás solamente una zambumbia, un revoltijo de voces,
pero la verdad no está allí.
—¿Ah, entonces la novela
debe basarse en hechos reales? Entonces, cagamos pues yo no pienso dejar que me
lluevan demandas.
—¿Cómo es posible, por
ejemplo, que no le corrijás la plana a los personajes y los encarés contra sus
secretos? Ésa es la técnica habitual que lleva a la catarsis.
—Vos querés que no
escriba un libro, sino una hoguera. Me extraña porque sabés muy bien que la
literatura trabaja con verdades residuales. Aquello que no se dice, pero está
flotando en la trama y que el buen lector descubre sin que nadie le aporte
juicio.
—Es que yo vi que, a ese
Clemente, le has perdonado unas tantas. No sólo lo has dejado variar partes del
texto —desconozco cuáles— sino que, descaradamente, has omitido el origen del
dinero que financió la funeraria. Yo lo
conozco, cabrón, fuimos compañeros de escuela y siempre fue uno de esos seres
sin alma. Vos ya sabés que la agencia es la que está detrás de la funeraria.
Es que no lo considero importante.
Un testaferro más nada aporta a mi historia.
—Además, la cronología no
coincide. ¿No debieses trabajar los tiempos con calendario?(fecha, día, año y
lugar, aunque sea ficción).
—Creo más en el tiempo psicológico
que en un fichero. Los acontecimientos me resultan más importantes desde la subjetividad
de los personajes que hacerles una maldita ficha biográfica a cada uno. Además, me da pereza. Escribo literatura para
liberarme de normas, no para que me diga la academia qué es lo correcto.
—Estoy seguro que no
controlás la trama. Empezaste con un propósito
y, de repente, te saliste del camino.
—Estaba muy fea la ruta
por allí. Hay que ser imbécil para regodearse en el barro o en el crimen. Digamos que me gusta el género policial, pero
no la sangre. Por eso es que en la novela se habla de una brigada de limpieza.
Eso evita al autor ver la violencia que escribe.
—Sos un saco de pretextos.
¿No has visto trabajar a los grandes?
Usan fichas, método, cronología de manera que las cosas no se enreden.
—¡Qué aburrido! Seguro
que de carajillos andaban bicicletas de cuatro llantas. Eso es falta de
confianza.
—No has cambiado tu hostilidad.
Tenés complejo de bordado en oro.
—No diría eso. Es que me
las pela esforzarme para el aplauso ajeno. Conozco mi oficio y tengo veneno en
lugar de sangre. Parte del secreto de la escritura es sacudir al otro,
provocarle incomodidad.
—Volvamos a lo de antes.
¿No vas a decir que las empresas de sicariato compraron ciertas funerarias para
hacer el negocio redondo? ¿No escribirás que ese chavalo, el Chino, es un
agente secreto de la Agencia? Palo de escritorcillo cobarde sos.
—Tengo mejores nudos por
resolver y no voy ni por la mitad. Me dejás en paz o te meto un tiro y te
desaparezco de una. Vos elegís.
Sólo tuve tiempo de
agacharme por instinto. Una bala de cañón rompió el mueble del fondo en grandes
astillas y los espejos se hicieron como arenilla.
Alguien me mandaba una
advertencia: “no sigas por ese camino”.
Algo así.
Yo pretendo hacerme el
desubicado, el que no capta.
Tomé un trapito para
despejar el mostrador del bar, casi blanco de tanto vidrio molido. Luego saqué una cerveza de la nevera y un
trozo de queso y seguí conversando conmigo mismo.
Lo hago todos los días de
diez a doce. Es la única disciplina que tengo.
DE LA INTERIORIDAD
El que ama la belleza
Puede ver formas con los ojos cerrados
Las luces en la nada toman cuerpo
Y el diálogo con seres imposibles
Se vuelve un ejercicio de texturas
Un manco no depende de sus manos ausentes
Ni siquiera está limitado el sujeto por sus huesos
El origen de las cosas es la idea de las mismas
Yo imaginé un monstruo de madera
Con el miedo de no controlarlo lo hice trizas
Porque me contaron historias enfermizas
Pero yo he podido imaginar cosas mejores
Por ejemplo un árbol que retoña
O un planeta de aire puro y todo lluvia
Donde nunca faltase el alimento
El problema es que nos nutren con fantasmas
Los niños mordisquean los prejuicios
Y de grandes les crecen quistes como el odio
O el afán de cazar al semejante
El que ama la belleza
Mire hacia adentro
Que allí duerme
jueves, 22 de junio de 2023
ENLACE A WEB
sábado, 19 de junio de 2021
RUTINA DE LOS GATOS
Sólo sé que un gato cayó por la ventana
Cuando sonó la alarma de incendios, como siempre.
Había mucha gente conversando y en las filas
Algunos con la cara cansada y arcillosa
Algunos con bigotes de alambres o de púas
Otros chupando el celular sobre el estuche, como siempre.
Mujeres iban en tacones para hielo
Mujeres de rostros maquillados polícromos tramposos
Mujeres cartera de Pandora por apéndice
A todos les faltaba una llovizna
También vi un burro pastando por las gradas
Y una lechuza trepada en la baranda
Que buscaba ratones trepando por los pantys
Consumidora barata de comedias
Y un viejo carnicero con un mazo
Para pegarle al cerdo por la frente
El vendedor de suerte con su chicle
La señora de tacones con su chicle
Los hombres de bigotes rigurosos
Con miedo de no parecer inteligentes
El mundo era raro como siempre.
El tiempo transcurría sin asaltos
Los policías en la puerta requisaban
Quiero decir el tiempo pasaba sin apuros
Siempre hay cien personas adelante
Y un par de bribones que se cuelan
Mientras otro roba monederos.
La luz de neón siempre la misma
Nos hace ver gris en todo rostro
Pero no cambia el color de los billetes
Los cajeros apuraban los teclados
La anfitriona repartía posiciones
Las conserjes que pasan todo el tiempo
En batalla infinita con el piso
El reloj que gira a la derecha
El sueño que ataca de uno en uno
Y genera tremendos papelones
Todo era predecible, como siempre.
Había gringos normales bonachones
Y otros, estúpidos, texanos
Que creen em el diseño inteligente
Y que un tipo hizo en una ballena condominio.
Fue uno de esos torpes
Que mordió la punta de un Cohíba
Y le dio fuego como si estuviera en media plaza
En unos segundos nos llovía
Nos sentíamos infames trasnochados
La sirena gritaba a toda crisis
Y los hombres mirábamos escotes.
Fue entonces que se vino el gato
Desde aquella ventana donde ves una maceta medio rota
Tocó tierra y se metió entre coches
Con una vida menos
Caminando
Así cayó el gato como siempre.
MICROCOSMOS
Ningún vehículo atraviesa este caos
Ningún semáforo gobierna
Mi sala tiene cajas sobre cajas
Y unas cuantas toneladas de papeles
-Porque mientras no leo, los libros son papeles-
Un escritorio que se quiebra de papeles
y un perro que se echa en los sillones.
Un par de lámparas tricornias
unas cuantas arañas reales decorando
Y un tragaluz equivocado
y en otra posición la jardinera
Condenada a la sombra
Casi nunca se cambian los bombillos
Dos de los ocho funcionan todo el día
Porque la soledad incita la penumbra y viceversa
Siempre hay algún coral sobre la grada
Y por el ventanal miro una roca majestuosa
Todo ubicado en su constante caos
Mientras llega la señora de los sábados
A quitar algunas cosas de la mesa
Aunque tiene prohibido el escritorio
Y desplazar las paletas y brochas de mi hija
Que complementan este mundo medio hecho
Lo que no logro captar es de dónde salen las
hormigas...
LUCAS
Lucas tiene una relación inestable
Con su cepillo de dientes
Casi nunca lo enjuaga
A veces ni lo usa pues le tiene nostalgia
Se lo dio su novia cuando prometía autos alemanes
Y sigue esperando la promesa.
Lucas lo dejó en el empaque cuatro meses
Su novia lo mandó al carajo desde lejos
Porque le olía la boca a gato muerto.
Un año después entendió Lucas
Que si quería pareja debería arrancarse los dientes
O la mugre de los dientes
Se hizo un tratamiento prolongado
De flúor piedra pómez y raspados
Abrió el estuche del cepillo y logró cepillarse unas semanas.
Vio pandearse las cerdas tuvo miedo
De gastar su esperanza sin be-eme
Al tiempo optó por el amor barato
Sin repetir proveedoras de servicio
Pero algo violeta le dolía
Se lavaba una vez a media tardes
El cepillo tenía muchos usos
Los sábados frotaba grifería
Cada cuantos meses los objetos de plata
Y lo echaba después en agua hirviendo.
Se volvió definitivamente contingente
Si visitaba casas e iba al baño
Miraba con curiosidad los botiquines
Masticaba las cerdas de cepillos
Sin ponerles pasta tan siquiera.
Se metía al baño del vecino
Como si tuviese urgencias de vejiga
Y agarraba a besos y lamía
El cepillo empapado en el enjuague
El deterioro de su boca persistía
Aumentaban sus úlceras y peste
Y se podía saber desde muy lejos
Que Lucas andaba por el barrio.
Le cerraron las puertas el empleo
Quedó solo siempre tuvo comida de otras manos
Y un cepillo que fue perdiendo las cerdas
Muy violeta el color del carro que quería
Murió del corazón cepillo al lado

