VIOLENTA
No tenés la libertad de elegir a tu verdugo.
Todos vienen disfrazados
El cura vejete un poco rengo
La maestra falda ancha sin escote
El obrero grasiento y fatigado
El ingeniero un tanto metódico y suficiente
El carnicero que inyecta la carne la suaviza
El médico que deja a las señoras a su suerte
Incapaz de faltar a su fe
Aunque deba faltarle a su palabra
El que come de buen modo y con respeto
El que se dice ciudadano consciente y pacifista
El que venderá los bienes de su abuelo
El que come como si masticara cartón o pizza vieja
El que reparte una multa si no hay coima
El que dice que nadie trabaje los domingos
El que reparte volantes cinco a cinco
El carcelero que reparte garrote por las tardes
El abogado que te inventa una esperanza
Aquellos que seducen sólo idiotas
Los idiotas que reniegan de sus pares
Aquel que agarra a mordiscos las cebollas
O vende pólizas de vida si estás sano
Los que venden a plazos condominios
Sabedores que se vienen malos tiempos
Tiempos de empleos partidos entre cuatro
De pago precario y sin derecho
Cuando son más dignas las ratas que los hombres
Pues pueden decidir algunas cosas
Tú ni siquiera decides qué te altera
Quién habla mal de vos con resultados
Quién se siente ofendido por la idea que le contrasta
Quién ha de robarse tu laptop tu mochila
Esperas el ataque de tu sombra
El hacha gris bajo penumbra raya
Todas las caras encajan en la noche