lunes, 30 de noviembre de 2020

MERCADOS


Dime, qué haces acá?
Nunca hay forma de satisfacer el ego enfermo.
No serás mejor por lo que gastes, ni te dará estatura lo que tengas.
Éste es un altar que atrae idiotas
Secuestra fanfarrones y poderes
La espiral del consumo va in crescendo
Supones ganar carisma con las prendas
Y la mirada boquiabierta del anónimo.
Emborracharse de bienes da sentido?
Sospecho que otra cosa te sucede
No alumbran mejor las lámparas enormes
A muy pocos les importa tu uso del dinero
O si te crece un tumor en la cabeza.
De hecho, los bienes que acumules
Los pelearán los de tu sangre como hienas
Aunque luego los tiren al desván seco y caliente.
Si has generado deudas da lo mismo
No vale la pena sufrir tanto sofoco
Siempre es caro lo que nunca necesitas
Mucho más si el peso te envejece.
Dime qué haces acá,
Afuera hay vida
Muchas cosas son tiempo disponible
Mientras los idiotas recorren ventanales
Con la presión de las tendencias.
Los que acuden a este altar
Son víctimas dispuestas al desguace
Dejarán su identidad hecha pedazos
Por un concepto equivocado de respeto.
Pequeños esclavos de los juicios
Presuntos maestros del status
Tienen que doparse para un sueño
Acudir a brebajes de alegría
Porque nada nada les es propio:
La soledad es un estadio con tiquetes en reventa.
El amor la contraparte de prestigio (digamos que similar e interesada)
El malestar la falta de dinero y de estimulantes
Para saltar con aplomo las cornisas
Porque allá abajo está difícil
Sólo se ve que la niebla traga todo

DE ENTES DESTRUCTIVOS


Un elefante en una tienda de cristalería

No tiene porqué respetar las convenciones
No se preocupa del precio de las cosas
No admira las líneas artesanas
No detecta las huellas de la historia
Nada entiende de piezas delicadas
Ni buscará un tratado que lo eduque
Es posible que se sienta sofocado
Confundido por la superposición de cajas de madera
Y se admire por cosas más sencillas
Como el uso de la paja para aislante.
Lo digo porque tengo mucho de elefante
Cierto tamaño y peso y problemas de motora
Para cambiar una bombilla rompo cinco
Y nada entiendo del uso de las cosas
Me consterna la gente aglomerada
Cierta tendencia al glamour medio informado
Y la idea de clases me abochorna.
Pienso que si soy ese elefante
Me traería al suelo los cajones
Volarían en trizas las arañas los faros decorativos
Las tacitas de verde porcelana
Los perros de cristal azul tan irreales
Y los dependientes tirarían de sus mechas
Mientras yo rompía el portón de la bodega
No es que sea irreverente o violento
Se equivocan
Es culpa de las maestras de mi infancia
Que me cerraron la puerta del kínder viejas brutas
Que me consideraron un tanto mamulón
Y me quedé con las manos inútiles 
Como si tuviese en cada dedo una manopla
Incapaz de caminar sin botar algo
Con cierta tendencia por dejar caer
Cualquier objeto delicado que me ronde
Los elefantes no rompen todo por venganza
Creo que nos pasa lo mismo
No cabemos en el mismo espacio que los otros
Es que no comprendemos mucho de lo humano
Y nos interesa más esa bodega
Con su olor a paja y a madera
Que tiene algo de bosque primitivo
Que todas las expresiones de belleza
Si son tan frágiles que rompen
Apenas con la primera cercanía.

RESACA


Cuatro palomas bajan del estadio.
Buscan alimentarse de basura.
La calle está mojada. Poca gente.
Dobla un motociclista hacia la izquierda.

 

Anoche, multitudes, emociones.
La luz sobre el arco intermitente.
Treinta grados a ver la carretera
Que por la noche sangra muchas veces.

 

Multitud solitaria la que ladra
Y se aleja dejando toneladas
De terca frustración y de desechos.

 

Amanecer de lunes en silencio.
Alguien duerme tal vez en gradería.
Las palomas acuden en silencio.

 

PROFECÍA PARA UN DT


Todo lo que necesita la sele es construir.
Construir un muro de unos ocho metros de altura 
De hormigón en media cancha
Asegurarse que el rival carezca de migrantes
Y que sea la hora del té el mes de ramadán la sesión de yoga
Para que a los otros les valga un pepino ese problema.
Haréis una pequeña capilla bajo el marco
Y esperar que se venga el aguacero
Porque os van a zafar la tabla por cabrones
Y cuando se inunde el territorio
Sólo quedarán a flote algunas bestias
Que supieron vegetar en el naufragio.

MODERNA POSTAL `DE INDIGENCIA


La lentitud
La tristeza
Ese olor a kerosene y a basura
La violencia
La carcoma
Esas maderas que crujen casi rotas
Los perros de noche
Los perros de día
El fantasma que se roba el sueño
Porque el sueño puede dejar despojos solamente
La droga
La anestesia
El olor de la vela casi ausente
Los cuerpos corrompidos por la sarna
La sarna olvidada por nosotros
La casa que ha perdido el techo ya hace tiempo
Y los ventanales rotos invadidos por hiedra
La carcoma
La violencia
La lentitud
La droga 
La anestesia
La agonía que significa la tristeza
El pan breve
El agua sucia
El alma despojada
Cómo no escuchar aullidos en el barrio
Si tantas veces los han quemado vivos
Si nadie los quiere ver de cerca
Y la locura les dice que la llama
Es absolutamente redentora?
La calle es un charco de carbones y astillas
De hule quemado y de huesos
Huesos flacuchentos como cables.
A nosotros nos llegan las noticias.
Ellos ni se enteran de que mueren.

UNA FÁBULA DE HISOPO


Cuando pasé por el Ministerio
Soplaba poco viento
Una tortuga colgaba del asta
Amarrada del cuello pero viva
Y aún era poca la gente de la fila.
Yo iba a comprar el pan del desayuno
Siempre tan feo y duro pero cerca
Apenas a media cuadra de mi casa.
Mientras pagaba 
Vi llegar los bomberos aturdidos
La gente irrespeta las sirenas
Y vi una patrulla que traía 
Un tipo de traje y lentes caros.
Éste tomó un megáfono del coche
Escupió tres veces hizo gárgaras
Como suelen hacer los cuentacuentos
A modo de ejercicio
Y trató de convencer a la tortura
Que no cometiese algo estúpido
(Toda la gente que hacía fila 
Seguro era más infeliz que ella)
Que tenía que sentarse a dialogar
Y plegarse al tratamiento.
La tortuga oscilaba muy poquito
Las patas apenas las movía
Y juro que babeaba vez en vez
Como si estuviese tal vez envenenada.
Esto duro tres horas. Mientras tanto
Decidí reportarme enfermo a la oficina
Y me senté a comer el pan sobre un poyo
Con dos frescoleches de vainilla.
Vi llegar la unidad móvil con equipos
Para transmitir en vivo
Un gordo indiana jones de periodista
Y dos tipos con cámaras al hombro. 
El ministro vino a ver el alboroto 
Y procuró tomas truculentas
Para parecer que salvaba la tortuga.
Algunos juran que vieron lágrimas quelonias
Que mojaron el brazo al funcionario. 
Entretanto cuidacoches y coperos
Cambiaban pedestres opiniones 
Alguna que otra cartera se perdía
Y los bomberos tristes se quejaban
Que la escalera del carro no servía. 
Vi a unos chicos del barrio buscar piedras
Tratar de arrojarlas desde lejos
Pero no tardó en llevarlos la perrera.
La tortuga entre tanto había crecido
Unas cuatro veces y cien kilos
Y parecía ir adquiriendo transparencia
Y en su vientre se observaban unas letras
Tipo logotipo de superman o dc comics
El asta empezaba a combarse
Porque un bicho así seiscientos kilos
Seguro tiene efectos tensores impensables.
Ya todos se habían resignado
El negociador policial buscaba 
La bolsa de confites de jengibre
Y en la lona salvadora para el salto
Daban clases de aeróbicos a gatos
Las palomas habían vuelto a picar sobre la plaza
Rumores de un concierto sostenían
A la masa idiota como masa idiota
Pero ninguna tarima aparecía.
Fue hacia las tres antes que llueva
Que por fin se tensó el asta lo que pudo
Vimos la tortuga dispararse
Y salir disparada al edificio.
Entró por los cristales abiertos como gigante bala
Se llevó el escritorio del ministro 
Y de paso la caja de puros del sujeto.
Dicen los testigos que la tortuga verde
Sí volaba sin necesidad de catapulta
-Algunos quedaron catatónicos-
Y que su baba es tóxica como el agua 
De una letrina en días de epidemia
Y que el logo de su transparencia
Dice FMI tras de ello una ese con barritas
Este animal nunca ha buscado suicidarse 
Buscaba llegar arriba 
Buscaba el control de todo
Y eso lo sabía el ministro
Desde siempre

MORIR ES UN ACTO SECUNDARIO


“Nadie debe abrir este cadáver”
Tómese al pie de la letra
O dejaré pagado un asesino 
Para que vuele la cabeza del forense.
Quiero decir
La muerte es un asunto tan privado
Que muchos enfermos evitan las visitas
O van donde nadie los encuentre
Si tienen curiosidad y alegan desarrollo ciencia prospectiva
Sería bueno que preparen al abuelo
O rescaten indigentes de las calles
Para perfeccionar su aprendizaje.
Siempre he evitado al matasanos
Una de mis cirugías acabo con mala praxis
Y era un niño que caminaba con la pierna hecha un arco
Y tardaron en entenderlo cinco meses.
No me moriré para que hagan debate
No lo acepto
Si me cayó un piano o un plomo ha buscado mis neuronas
Uds. seguirán siendo los mismos
Llenos de urgencias problemas y evasiones
Buscarán las redes para decir injurias
Que es algo parecido a tirar bodoques de papel masticado
Cosas nunca resueltas de la infancia.
No creo en la obligatoriedad de las autopsias
Puedo morirme cómo me dé
֖ la gana
Y los vestigios aún así me pertenecen.
¿Pero es que son brutos, acaso?
Digamos que estoy enfermo ya hace tiempo
Y se van agotando mis funciones
Estoy en el dormitorio del fondo en la penumbra
Y he conseguido una automática.
Si suenan un par de balazos, todos corren
Me van a encontrar desparramado y con los dientes rotos
(Porque las balas tienen sus efectos)
Y algunos tantos muebles salpicados
Sugerirán que soy el responsable.
Incluso algunos dejan una carta
Que me digan para qué putas la cuchilla
Si ya lo único que queda
Es empacarlo en una bolsa resistente
Y mandar a quemar el chasís
Hasta que quede la ceniza primigenia.
Olvídense de cortes de chaleco.
No les importa lo que ingiero o lo que esnife
Yo cadáver 
Tú cadáver, etc.
Ya no somos rescatables
Y lo único que puede agradecerse
Es que vayan todos a sus casas.
Bienvenido, lector. Acá encontrará unos doscientos textos de breve lectura que puede disfrutar o ver a disgusto, pues lo clásico y lo moderno cruzan estas páginas. Cada mes -aproximadamente- agregamos un puñado de textos. Este blog corresponde al ocio creativ de alguien que cree saber algo y, no necesariamente . es cierto. Gracias por pasar por aquí. Saludos. Adán Vivas (Costa Rica, 1968)

PRIVACIDAD


El ojo vigilante
Sabe que es como una rosquilla
Y no disimula que me observa.
Está acostumbrado a la inclemencia
Su operador elige las escenas
Por ejemplo
Si ve un asalto armado
Salta la vista hacia el semáforo
Mira si está el vendedor de lotería
Mueve la cámara hacia adentro.
El operador es como una mosca de mil ojos
Tiene a su mano todos los rincones
Y si sabe que hay algún negocio
Gente. de pasos clandestinos
Los seguirá de cerca con cierto enfado
Que parece ser ética sin serlo.
Pocas cosas anota en la bitácora
El tipo que se cayó en el lobby
La insolencia de algún anciano que reclama
Sujetos que han venido a dar mantenimiento
O a cambiar algún equipo primitivo.
En otra libreta personal anota siglas fechas y otros datos
Todos de manera muy confusa
Ha de ser un relato paralelo.
La cámara 4 no está buena
La ha roto un loco vagabundo a medianoche
Le dio un ataque feroz de paranoia
-Andaba con un bate despintado-
Miró al aparato blanco miró un ovni
Y lo bajó con secos golpes palo y palo.
Eso quiere decir que el edificio
Tiene un punto ciego por lo menos
Y allí puede gastarse las rosquillas.

RESACA VACUI


Ayer 

Aposté en el casino al rojo
Perdí todo
Mendigué unas fichas a una hembra peligrosa
Me dio un puñado
Las guardé en el bolsillo derecho del traje
Y seguí mirando desde lejos
A los otros fanfarrones y suicidas
Necios que jugaban a la suerte
A las mujeres del coro del dinero
Al dealer del blackjack bien entrenado
Al vendedor de drogas en la barra
Matón de mal gusto y mucho oro
Quizá fuese el dueño del negocio.
Lo cierto es que me tragó la espiral suicida
A. medianoche volvía a la ruleta
Y perdía al rojo al rojo al negro al rojo
Sólo me quedaba un billete de cien dólares
Y unas confituras de menta cerca mío
Le aposté a una rubia que andaba bragas negras
Y perdí la certidumbre de inmediato
No porque no sacara provecho de su cuerpo
Sino porque su piel era de un polímero insensible
Salí sin ganas de volver tal vez airado
Ayer
En el casino
Apostaba y perdía y repetía los pasos
Apostaba y perdía fanfarrón con miedo
Todo en el casino me daba desconfianza
Toda voz era hecha de niebla y baba fría
Pero seguía buscando la esperanza.
Tardé para entender que la. ruleta rusa
Es un arma con el cilindro lleno y el gatillo sensible
No hay mucho que buscar sino esa carne dudosa de vinilos
El mundo es un basurero radioactivo
Buscaba humanidad y ya no queda.

DEL MURO GRIS


Lo que colgaba en la pared
Dime qué era
Acaso una cruz de hierro
Un reloj de péndulo con la cuerda rota
Un póster pacifista
Por qué has permitido que ese espacio
Lo habiten las arañas
Dime
Por qué quedarse atorado entre relojes
Y cuál es la espiral que los esconde
Qué tontos puede dejarnos la metáfora y el mito
Nos gastamos buscando significados inútiles
Acaso todo estaba de antemano en abandono
No existen juicios detrás de los objetos
Sería bueno olvidar las maquinarias
Tan sólo somos testigos paranoicos
Nada se esconde acá pasos de muertos
Creemos escuchar después de medianoche
Pero todos los fantasmas van por dentro
Lo que falta en la pared
Juego de sombra
Son acabadas formas de censura.

CAMINO A LA MEMORIA


El árbol y la roca, los insectos.
El calor de la llama, los sonidos.
La perfección del trazo o su aspereza.
El vidrio a contraluz y su proeza.


Un latón con relieve, clavos viejos.
Un postre algodonado, casi espuma.
El líquido que llora la botella.
El impasible frío de lo muerto.


La aguja del compás donde perfora.
La palabra que alcanza geometría.
El sonido de la hoja que se arruga.


El crujiente animal de los tendones.
Lo que logra evocar la piel perdida.
La textura y la yema: sinestesia.

HARPÍA


Tarántula ciega
Ojos de vidrio
Imperfecta geometría quebrada en los costados
Cabeza calamar pestaña rota
Definitivamente un hilo te atraviesa
El colmillo de puma es una esquirla
De metal no estás hecha ni de seda
Comedora de vidrios recocidos
Cazadora de burbujas asesina
Qué sabes de la luz sino tu sombra
Cuando se acerca la luna en madrugada
Se proyecta un animal de pesadilla
Cuatro veces gigante y nada humano
Baba de amarilla soberbia creativa.