FEMME
En la mesa de noche
Guarda un rincón para la ausencia
Ha quebrado aquellos ornamentos que son lastre
Un barquito de vidrio una salamandra una lágrima de vidrio
Y ha puesto una ficción feliz que le consuele
Un retrato de familia con sus hijos
Que disimule cómo el tiempo le separa
Quizás alguna estampa de los santos
Y una pálida cajita medio ajada
Sepultada por llaves y papeles
En tanto desorden
No ha de caber una tristeza
Ni siquiera unos zarcillos de oro
O cualquier habitual medicamento
Pero un agujero cabe en cualquier parte
Es una especie de soplo inadvertido
Una ausencia tirada a la basura
Una decisión burguesa el reclusorio
Es un modo de defensa querer nada
Simular serenidad en medio infierno
Y sabe que hay que guardar las apariencias
Ya botó todos los objetos de memoria
Ya rompió las hojitas que guardaba
Y puso en desorden las palabras
Puede lavarse los dientes lentamente
No preocuparse de ser meticulosa
Nadie va a descubrir sus inquietudes
No va a llamar a nadie nunca nunca
Ni va a salir en fuga de su piel traidora
Se ha escondido en un agujero imprecisado
Un agujero negro un chupafuerza
Para salvarse del juicio de su clan.
En la mesa de noche
Un microhueco.
En la pared del alma
La fosa del ser no satisfecho
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